Estos lugares cerrados, llenos de máquinas eléctricas y utensilios elaborados para estimular esfuerzos físicos son uno de los parches compensatorios más claros que podemos citar.

¿Qué hay de malo en ir al gimnasio?

Sabemos muy bien lo necesario que es el deporte para mantener una buena salud. Los gimnasios son lugares habilitados para poder hacer todo tipo de actividades que nos mantienen en una buena forma física y están a la moda hoy en día. Estamos tan acostumbrados a este tipo de centros que nos parecen algo normal. Una cosa saludable que hacer, algo incluso básico para muchas personas. Dejemos a un lado a los deportistas profesionales y a personas con oficios que requieren una forma física determinada. Piensa solamente en la gente que sale de trabajar y va dos o tres veces por semana al gimnasio. Que se pone como objetivo adelgazar, llevar una vida más sana, y paga una suscripción mensual para poder entrar en uno de estos lugares.

Con esa idea en mente podemos decir que un gimnasio es un sitio en el que se gasta energía, se suda y se pierde tiempo y dinero sin una necesidad ni un objetivo útil más allá del de mantenerse en forma. Ponerse a pedalear en una bicicleta que no se mueve, a correr en una cinta sin desplazarte, a levantar y posar repetidamente objetos pesados de metal… pueden parecer cosas de locos. Pongo un vídeo de un programa de televisión de hace unos años en el que varias tribus del mundo visitaban España. Miembros de la tribu Mentawai, de Indonesia, van a un gimnasio por primera vez en su vida y aquí puedes ver sus reacciones:

Cuando le preguntan al español que para qué necesita estar fuerte, si no carga sagu ni tala árboles, él dice que “para estar bien, para estar guapo”. En realidad la respuesta exacta sería “para parecer que cargo sagu y que talo árboles y que soy capaz de seguir haciéndolo, y para sentirme bien porque mi cuerpo cree que hace todo eso”. Si se valoran los músculos como algo deseable es por el potencial uso que tienen, si no sirvieran para nada no serían “bonitos” ni su entrenamiento nos haría sentir ninguna satisfacción especial.

Parche compensatorio para rescatar nuestra salud

La vida diaria de la mayoría de la gente actual es excesivamente sedentaria. Nos pasamos las horas del día sin hacer ningún esfuerzo físico importante. Ya no necesitamos correr, ni casi andar: salimos de casa y cogemos el coche, el autobús, el metro… Hacemos trabajos que requieren estar sentados o de pie todo el día. Comemos cosas procesadas, azúcares añadidos que nos hacen engordar más que nunca, grasas saturadas… Nuestro cuerpo no está preparado para vivir así. El desfase o desajuste que se produce con respecto a la vida natural hace que tengamos problemas de salud que nos alarman, así que lo que se nos ocurre para poder seguir con este modo de vida sin perder en salud es inventar este tipo de máquinas y actividades.

¿Por qué cuesta tanto mantener una disciplina en el gimnasio?

Al igual que pasa con las dietas, muchas personas encuentran muy difícil marcarse una rutina y no salirse de ella. Encontrar la motivación y la fuerza de voluntad necesarias para que sirva de algo ir al gimnasio es complicado y requiere de paciencia y dedicación. 

primer dia en el gimnasio

Y es que el gimnasio es una solución útil, pero no deja de ser un parche para intentar restaurar la armonía natural que rompemos todos los días y por tanto no funciona igual de bien. No podemos comparar un esfuerzo continuo, necesario para la vida (como correr para escapar de peligros, levantar y transportar objetos pesados manualmente, nadar para transportarse…), con una actividad opcional para intentar rescatar nuestra salud. Si un día no te apetece ir al gimnasio no va a pasar nada, si decides desapuntarte por una temporada tampoco. Solo verás los inconvenientes a la larga. Pero en una vida libre de comodidades artificiales no tienes tanta capacidad de decisión. Los esfuerzos físicos son una necesidad diaria que forja la forma física poco a poco, mientras se efectúan actividades útiles con propósitos y resultados más motivantes.

¿Entonces no debemos ir al gimnasio?

Dado el nivel de sedentarismo al que estamos acostumbrados, ir al gimnasio es mejor que no ir. Pero es triste ver cómo rizamos tanto el rizo y nos complicamos tanto la vida desajustando y ajustando elementos cotidianos para encontrar el equilibrio que la naturaleza nos proporciona de una manera mucho más simple.

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